Volví a leer mi libro favorito, encontré subrayado con amarillo todo lo que me hacía recordarte. Ya no recuerdo nuestros chistes, nuestros abrazos, ni mucho menos tu voz.
Rezé muchos años para que tú recuerdo se borrara de mi memoria, para que exista algún experimento que me permita hacerlo o hasta incluso para tener algún accidente que tenga ese trágico resultado.
Pero solo me levanté un día y ya no te recordaba. Mi alma es libre, ya no ando por las calles rodeada de melancolía. Tu ausencia me significa paz.
Te doy gracias por irte de mi vida, por dejarme con todo el amor en las manos y por destruir mi alma; soy quien soy gracias a vos.
Me hiciste aprender muchas cosas, rompí el record de noches llorando y el de días sin comer. Tu presencia me significaba destrucción.
Doy gracias por tus mensajes que me rompían el corazón, por las veces que me dejaste para hacer planes con alguien más y por todo el amor que nunca me diste.
Conseguí mucho amor después de vos, gracias